Unos Reyes de lujo para Verónica

Unos reyes de lujo para Verónica – El Mundo de Valladolid 30/12/2017

Los Reyes Magos se adelantaron unos cuantos días para Verónica Mongil Parra. Ella, gracias a la mano inocente de Sara, la niña que sacó la papeleta del Árbol de los Deseos, se convirtió ayer en la estrella del centro de Valladolid. Toda una mañana para gastar los 6.000 euros (al final fueron 6.047,70) del premio que cada año organizan las asociaciones de comerciantes (Avadeco, Fecosva) y la Cámara de Comercio
«Siento que soy una afortunada porque me ha tocado un premio muy muy gordo», exclamó una vergonzosa Verónica. Y es que hasta el pasado miércoles era de las que pensaba que «estas cosas nunca tocan», pero ayer comprobó en primera persona que sí. A las diez de la mañana comenzó su paseo de la fama por las tiendas más céntricas de la ciudad, 21 en total.

El premio gordo recayó en la tienda que le dio la suerte. Su ticket de Innovared (Teresa Gil, 21) fue el que le llevó a la gloria y por eso quiso devolvérselo. Allí se gastó cerca de 1.000 euros, el máximo que se puede en una misma tienda. Un portátil, una tablet para el coche, un móvil, un mp3 y la joya de la corona, un proyector de cine. Y es que esta vallisoletano de 36 años es muy aficionada al cine, pero desde que llegó a su vida su hija de 14 meses apenas ha podido ir a ver las pelis en la gran pantalla. Por eso, que mejor forma que llevándoselo a su propia casa.

El resto de los regalos fueron «muy normales y cosas para compartir entre la familia», y es que no se considera «nada caprichosa». En su cesta cayeron varios electrodomésticos, ropa, perfumes, comida para la niña, pañales, lencería, zapatos, etc. Tampoco faltara esta próxima Nochevieja en su mesa jamón, chocolate, delicatessen y un buen embutido de la zona. Durante toda la mañana estuvo acompañada de una compañera de trabajo, que hasta el final de la mañana, no tuvo su recompensa. «Con tanto lío se me pasa», bromeó la telefonista.

La afortunada de El Árbol de los Deseos quiso hacer un alegato a favor de las compras en el comercio de proximidad. «No hace falta irse a los grandes centros comerciales, yo compro siempre en el centro porque esos sitios tan grandes me agobian. Además me atienden más rápido, mejor y la gente es más amable». Sin duda, la mejor cuña publicitaria para el dañado comercio de barrio. Lo que peor llevó del premio fue el baño de masas que se dio durante cuatro horas en las calles más céntricas de la ciudad. «Soy muy vergonzosa y ver que llegó a los sitios en limusina es increíble», relató.

Ycomo sabe que en estos momentos está tocada por la varita mágica de la suerte, Mongil también compró cinco décimos de lotería de El Niño. Quien sabe si ahora ella será la encargada de repartir la suerte en su casa.